Antes de comenzar, permíteme aclarar que no soy un grinch del día de San Valentín, pero si estoy en contra de igualar el amor con el romance. Creo que el amor es más que sentimientos melosos, rosas y chocolates. El amor es un pacto.

Constantemente somos bombardeados por un sinnúmero de elementos mediáticos (películas, canciones, series de TV, libros) en los cuales el amor es equiparado con el romance.

No tengo nada contra el romanticismo, considero que es parte importante en una relación de pareja, el problema consiste en que el amor es más que el romance, no igual, no menos.

En una época relativista, cada persona puede opinar sobre el concepto de romance. Mi perspectiva es bíblica, entiendo que el amor es presentado en la Escritura como un pacto de entrega sacrificial.

25 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26 para hacerla santa […]

Efesios 5:25-26a

En la Biblia, constantemente se vincula la relación de Cristo con la Iglesia y la del esposo con su esposa. El matrimonio es la parábola de Dios y su pueblo. Y por lo tanto el amor es definido en términos de lo que Jesús ha hecho por su novia: sacrificarse por ella.

Bíblicamente hablando, el mayor acto de amor no es romántico, sino lleno de tragedia, crudeza, gloria y esplendor (cosas que carece un oso de peluche). El Esposo sacrifica su vida para salvar a su esposa, quien por cierto, no es ejemplar. Él ama a ella sacrificialmente.

El 14 de febrero puede ser una oportunidad especial para demostrar el cariño y amor que tenemos por nuestra pareja, pero no sería sabio pensar que ese sentimiento y ambiente meloso perdurara ininterrumpidamente.

Dios diseño las relaciones humanas para que sean sostenidas por algo mayor que sentimientos: el amor de Dios. Sólo cuando he recibido su amor sacrificar, puedo expresar el mismo tipo de amor a mi esposa aún y cuando es 15 de febrero.