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El día de hoy algunos padres despertarán con la cruda realidad de la ausencia de sus pequeños. Esta es una triste verdad, y no es la única. Muchas personas terminarán este día con malas noticias en sus corazones. La vida es trágica.

Cada día nos enfrentamos a malas noticias: muertes injustas, corrupción, robos y enfermedades. Hoy leeremos un encabezado en los medios que nos dolerá. Lo más probable es que mañana se repita la misma historia. ¿Cómo leer malas nuevas y ser cristiano?

Considero que los creyentes en Cristo tenemos una perspectiva única. Sin Dios, puedo tomar dos caminos. El primero es el pesimismo trágico. Si somos honestos, este camino sería el más lógico. Frente a la realidad de la maldad en el mundo humano, todo parece apuntar a que lo más probable es que la historia irá mal.

Por otro lado, podemos aferrarnos al remanente de bondad que encontramos, casi, debajo de las piedras. Esto requerirá más esfuerzo, enfoque e inclusive aislamiento. Pero es posible mantener una actitud positiva en este tiempo enfocándonos en lo bueno y haciendo nuestra parte.

Por otro lado, en Cristo tenemos una perspectiva única y poderosa. Como creyentes de la Biblia, tenemos una perspectiva muy cruda de la maldad actual. Sabemos que el mal es más profundo y grande de lo que nos gustaría aceptar. La vileza no se encuentra sólo fuera de nosotros, sino también dentro de nosotros mismos. El cristianismo no niega la crudeza de la condición actual de éste mundo (Génesis 6:5).

Sin embargo, también tenemos un panorama lleno de una gloriosa esperanza. En la Escritura tenemos el mayor spoiler de la historia: el bien gana al final, la justicia plena es establecida, el mundo es renovado, y viviremos en una existencia rebosante. Los cristianos sabemos que, al final, cada lágrima será un leve recuerdo de lo que algún día fuimos, el cual no alterará la alegría total que gozaremos (Apocalipsis 21:4).

Por esto, podemos leer malas noticias sin negar la realidad de esta situación. Los cristianos deberíamos ser las personas más empáticas (Romanos 12:15). Pero también, somos capaces de recibir lo peor a la luz de la esperanza. Un día cada dolor será redimido para la gloria de Dios (Hebreos 10:23). Y no sólo esto, sino inclusive ser parte activa de la nueva humanidad en Cristo (Colosenses 3).

Cinco formas de leer malas noticias y ser cristiano son:

  1. Perspectiva profunda del pecado: La verdad es que el problema humano es algo más grande que la educación, lo económico o la política. El problema humano es el pecado (Proverbios 14:34). Esta perspectiva profunda de la maldad en el mundo, nos ayudará a reflexionar correctamente sobre los problemas de nuestra ciudad.
  2. Perspectiva profunda de la esperanza: Aún en medio del panorama más oscuro, siempre debemos recordar que el bien ganará. El dolor y sufrimiento no son temporales, la adoración y alegría son eternas (Apocalipsis 7:16).
  3. Urgencia por la evangelización: Compartir el Evangelio es dar esperanza verdadera a un mundo lúgubre. En el mensaje de salvación muchos pueden encontrar paz, consuelo, alegría, esperanza y vida eterna (2 Corintios 1:3-5). Es egoísta no compartir esto a un mundo que lo necesita.
  4. Actitud de oración: Dios nos ha dado el privilegio de participar de su obra en este tiempo a través de la oración. Con ella, personas reciben consuelo, dirección y esperanza. Aunque se ha vuelto un cliché, orar por una ciudad, situación o grupo de personas, rogar a Dios es poderoso porque pedimos a Aquel que tiene el control por su intervención (Jeremías 29:7).
  5. Actos de Misericordia: ¿Cómo se ve un vecindario en el cual hay personas llenas de ” amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio”? (Gálatas 5:22-23) Ya sea como iglesia local o individuos, en medio de cada tragedia, debemos de estar presentes en la ciudad para la gloria de Dios (Mateo 5:13-14).

¡Gracias por leer!

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