Tiempo de lectura: 4 minutos

Seguir a Jesús

Creer en Cristo como Salvador y seguirlo como Señor no es fácil. Si buscas una religión que asegure comodidad y delicias, no te recomiendo el cristianismo.

Pero si más que tu confort buscas la verdad, ven a Cristo. Seguir a Jesús es difícil pero vale la pena porque es real. El hecho de que el cristianismo sea trabajoso, no significa que al final no sea bueno. Muchas de las mejores cosas  de esta vida son difíciles.

La realidad es que si buscas lo fácil, al final te encontrarás en gran dificultad. Pero si sigues la verdad, encontrarás genuina felicidad.


Los cristianos seguimos a alguien que murió en una cruz. ¿Qué te hace pensar que no atravesarás por mucho dolor? El cristianismo no es la promesa de la ausencia de dificultad y sacrificio, es la seguridad de que la mayor dificultad y sacrificio ya fue hecho por Cristo para ti. No seguimos a Cristo porque siempre sea placentero, lo seguimos porque siempre es verdadero.


Comodidad

18 Cuando Jesús vio a la multitud que lo rodeaba, dio orden de pasar al otro lado del lago. 19 Se le acercó un maestro de la ley y le dijo:

―Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas.

20 ―Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —le respondió Jesús—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

¿Quién no quiere seguir a alguien que cura enfermedades con su voz? La multitud había visto los milagros que Jesús había hecho, y entre ellos habían algunos que deseaban seguirlo pero no habían calculado el costo.

Jesús sabe lo engañoso que es el corazón humano, y lo fácil que tomamos decisiones basadas en emociones. Como en nuestros días, muchas personas que conocieron a Jesús durante su ministerio, se arrojaban a Él ante los milagros, pero no habían considerado la dificultad de seguirlo.

Durante el ministerio de Jesús, sus seguidores debían estar dispuestos a renunciar a la comodidad de vivir en una sola ciudad. Seguirlo, implicaba andar con Él en su servicio itinerante. ¿Qué estás dispuesto a renunciar por causa de Cristo?


Como cristiano te invito a seguir a Jesús. Él es la vida eterna. En Él encontrarás verdadera paz, sentido, esperanza y consuelo. Pero de la misma manera, te invito a considerar el costo. Si quieres seguir a Jesús y no perder nada, estás pidiendo algo imposible. Seguir a Jesús, es sinónimo de renunciar a muchas cosas.


Prioridades

21 Otro discípulo le pidió:

―Señor, primero déjame ir a enterrar a mi padre.

22 ―Sígueme —le replicó Jesús—, y deja que los muertos entierren a sus muertos.

En el tiempo de Jesús existía una costumbre de enterrar a los muertos en una tumba, al cabo de un tiempo (hasta un año) los huesos eran exhumados y sepultados por segunda vez en una urna más pequeña.

Este segundo seguidor le pide a Jesús establecer los términos del discipulado. Solicita que pase el tiempo adecuado para exhumar y re-enterrar los restos de sus familiares y, entonces, ser su discípulo. En pocas palabras le dice “yo estableceré las prioridades de nuestra relación”.

La respuesta de Jesús es clara, solamente Él puede definir las condiciones del seguimiento, las prioridades del disipulado, y los términos de la relación. “Sígueme” es la invitación a Él sea la prioridad de la relación.


 ¿Qué estás dispuesto a renunciar por causa de Cristo? Fama, poder, riqueza, estatus social, aceptación por parte de familiares, salud, comodidad, auto dependencia, control, paz basada en las circunstancias, familia, amigos, trabajo, vida…


Tormentas

23 Luego subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. 24 De repente, se levantó en el lago una tormenta tan fuerte que las olas inundaban la barca. Pero Jesús estaba dormido. 25 Los discípulos fueron a despertarlo.

―¡Señor —gritaron—, sálvanos, que nos vamos a ahogar!

26 ―Hombres de poca fe —les contestó—, ¿por qué tienen tanto miedo?

Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo.

27 Los discípulos no salían de su asombro, y decían: «¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y las olas le obedecen?»

Por último, Jesús no sólo explica lo que cuesta seguirlo sino que también lo demuestra. Cristo lleva a sus discipulos a una tormenta.

Varios de sus seguidores eran marineros de profesión. Ellos conocían las tempestades y sabían como enfrentarlas. Sin embargo, ante la fuerza de ésta tormenta y el límite de sus fuerzas, sus discipulos gritan por salvación.

Jesús les recrimina su poca confianza y con la voz que sanaba enfermos, tranquilizo al viento y la mar, dejando profundamente consternados a los discipulos por su autoridad.

Seguir a Jesús no excluye circunstancias difíciles, pero si asegura que el Maestro está con nosotros. Ir en pos de Cristo significa caminar con Él aún en  medio de la noche más oscura.


¿Qué buscas en Jesús? Si buscas una solución fácil y rápida a las consecuencias de tus decisiones, no lo encontrarás en Él. Pero si buscas salvación profunda y verdadera ante el problema de tu vida, el pecado, ven a Cristo. Si de verdad estás desesperado por tu situación, estás dispuesto hasta perder esta vida con tal de encontrar la eternidad en Él.


¡Gracias por leer!

Suscríbete, comenta y comparte este post

¡Seamos amigos en facebooktwitter e instagram!