Tiempo de Lectura: 6 minutos

El Reino Manifiesto (6a parte)

La oración es algo (casí) instintivo para el ser humano. De hecho es una de las cosas que las grandes religiones del mundo tienen en común. Inclusive, muchas personas sin afiliación religiosa lo practican de manera frecuente. Podríamos decir que de manera inconsciente nuestros corazones buscan conectarse con algo más grande que nosotros mismos.

En el texto del día de hoy, tenemos a Dios mismo enseñándonos como conectar con Él. Jesús nos modela la comunicación en el Reino, entre el Rey y su pueblo. Él nos enseña cuál es el fundamento, el modelo y la actitud de la oración cristiana.


¡Orar es gratis! No importa quién seas, puedes realizarlo ahora mismo. Seas hombre o mujer, puedes orar. Tengas mucho dinero o poco, eres invitado a conectarte con el Rey. Sin importar el grado de estudios que hallas alcanzado, también eres capaz de disfrutar de este privilegio. No importa la hora, el lugar o tu condición, tienes linea directa con el Rey.


El fundamento de la oración

»Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.

Jesús está hablando sobre dos tipos de personas: los religiosos y los discípulos.

Los religiosos son aquellos que oran para obtener algo a cambio, por ejemplo recibir la atención y reconocimiento de otros, como lo hacían los religiosos judíos, llamados fariseos.

De la misma manera, este primer tipo de personas, oran confiando en que Dios los oiría por hablar en gran cantidad, como lo hacían los gentiles religiosos.

Los religiosos, ya sean judíos o gentiles, oran confiando en ellos mismos.

Por otro lado, los discípulos oran de una manera totalmente diferente. En primer lugar ellos oran a Dios como Padre. Su plegaria no es hecha como extraños o negociantes, sino como hijos. Al orar así, el fundamento de la oración es amor del Padre.

Debido a esto, los discípulos pueden orar aún sin recibir el reconocimiento de las personas, porque ya tienen el del Padre. Entonces, su oración es concisa, confiando en la generosidad del corazón de Dios, no en la abundancia de sus palabras.

La oración en el Reino se basa en la gracia de Dios, no en nuestro desempeño.


Tenemos acceso directo a Dios de manera gratuita. El hecho que nos oiga, considere y responda es un acto de gracia de parte de Dios. Qué buenas noticias es saber que la oración no depende de mi desempeño. Si así fuera, mi oración no llegaría ni al techo de mi habitación, pero por su gracia llega hasta lo más íntimo de su ser. La oración es un regalo de Dios.


El modelo de la oración

»Ustedes deben orar así:

Más que un matra a repetir, el Padrenuestro es un modelo de principios bíblicos para acercarnos a Dios en oración:

»“Padre nuestro que estás en el cielo,

El primero de los principios es la adopción. Jesús nos modela como acercarnos a Dios como Padre. En el Reino, Dios no sólo es el Rey soberano sino que también es Padre. En Cristo, podemos acercarnos a Dios con la confianza de un hijo.

santificado sea tu nombre,

El segundo principio se encuentra en priorizar el nombre de Dios. Cuando oramos no podemos hacerlo con la intención de engrandecernos a nostros mismos, sino a Dios. En nuestra oración, Dios es lo primero, cada súplica y ruego se someten a la petición primera: que su nombre sea santificado.

10 venga tu reino,

hágase tu voluntad

    en la tierra como en el cielo.

El tercer principio es entender el contexto en el que nos encontramos: el Reino. Cada oración la hacemos dentro de algo más grande. El Reino de Dios ha comenzado con Cristo y su Iglesia. Su plan es la extención de su reinado y voluntad en la tierra. Somos parte de esto cuando pedimos con esto en mente. Nuestra oración también debe estar sometida a este principio.

11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.

El cuarto principio es la dependencia. Orar es un acto de reconocimiento de nuestra necesidad de Dios. La oración por el sustento material es un acto de humildad y confianza en Dios. El Padre nos invita a pedir, inclusive cuando se trata de nuestra vida material.

12 Perdónanos nuestras deudas,

    como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.

[…] 14 »Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. 15 Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.

El quinto principio es la confesión de pecados. En nuestro acercamiento a Dios, no podemos hacerlo con orgullo o mérito. La oración es transparencia delante de Dios, y por lo tanto reconocimiento de que somos más pecadores de lo que nos gustaría aceptar. Nos acercamos reconociendo que, así como otros tienen deudas con nosotros, tenemos una deuda con Dios.

13 Y no nos dejes caer en tentación,

    sino líbranos del maligno.”

Por último, el sexto principio consiste en luchar contra el pecado desde la oración. Jesús nos enseña a pedir fortaleza contra el pecado. El gran problema humano no es la salud, la economía, o los conflictos interpersonales, sino nuestra rebelión contra Dios. Por la cruz, dentro del Reino, hemos sido liberados de la consecuencia eterna del pecado: el infierno. Pero aún luchamos en contra del poder del pecado en nuestra vida diaria.


La Biblia nos enseña a orar de una manera diferente a la que humanamente lo haríamos. En lugar de declarar y exigir, nos llama a pedir con fe en el Padre. Más que pedir egoístamente, nos invita a priorizar el nombre de Dios y su Reino. Más que abundancia, grandeza y placer, podemos rogar por sustento, perdón y resistencia al pecado. 


La actitud de la oración

16 »Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que éstos ya han obtenido toda su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara 18 para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino sólo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

El ayuno, como la oración, es una práctica privadaPublicar la vida de oración y ayuno, con el afán de atraer admiración y distinción, rompe totalmente con el fundamento y el modelo de la oración. La actitud de la oración en el Reino es la discreción.


Uno de los grandes peligros es orar a un dios imaginario. ¿Cómo sé si ese es mi caso? Si mi fundamentoson mis obras, mi oración no sigue el modelo bíblico, y mi actitud es de orgullo y religiosidad, lo más probable es que mi oración sea equivocada.


¡Gracias por leer!

Suscríbete, comenta y comparte este post

¡Seamos amigos en facebook, twitter e instagram!