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El Reino Manifiesto (5a parte)

Existen dos lógicas bajo las cuales nuestros corazones trabajan en cualquier situación: religiosidad y evangelio. La religiosidad se basa en nuestras acciones: Yo hago, entonces recibo aquello que deseo. Esta es la lógica del trabajo. El Evangelio se basa en la gracia: Yo recibo, entonces hago. Esta es la lógica de un regalo.

¿Cómo saber si una persona es verdaderamente un cristiano o se trata de una persona religiosa? Por que es capaz de verdadero amor y virtud.


El cristianismo es la única fe que funciona bajo la lógica del Evangelio. Esto es lo que lo hace único y radical. Mientras las demás consisten en tu desempeño como fundamento de la bendición, la fe cristiana se basa en la gracia de Dios hacia pecadores como pilar de la salvación. Ésto es lo que permite amar inclusive al que no lo merece, porque yo fui amado de esa manera, y realizar verdaderas buenas obras, porque eso es lo que recibí. Sólo alguien que ha recibido verdadero amor y virtud, puede darlo.


 

Verdadero amor

43 »Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.” 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, 45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. 46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? 47 Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? 48 Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.

Mateo 5:43-48

En el Antiguo Testamento se encuentra el mandato de amar al prójimo (Levitico 19:18), pero el dicho de odiar al prójimo no aparece explícitamente en la revelación divina. Ésto parece surgir de interpretaciones rabínicas y tradiciones. Jesús nos regala el verdadero sentido del amor al prójimo, el cual incluye a nuestros enemigos.

¿Por qué amar a aquel que hace mal encontra de mí? Únicamente si he recibido amor de aquel en contra de quien he hecho mal: Dios mismo. Como seres humanos en estado de rebelión y pecado, nos hemos declarado sus enemigos. Y aún estando en esta condición, Él nos ha amado (Romanos 5:10). Sólo si he recibido esta clase de amor, seré capaz de darlo.

Amar al que me ama es egocéntrico, pero amar al que me odia es Cristo céntrico.


El amor en la Biblia no tiene que ver con el romanticismo contemporaneo. No está basado en sentimentalismo, sino que se trata de una constante búsqueda sacrificial por el bienestar de la otra persona. Amar al enemigo no significa sentir mariposas en el estomago por él, sino bendecirlo de manera auto-sacrificial.


Verdadera virtud

»Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa.

»Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

Mateo 6:1-4

La verdadera virtud no se realiza por motivos egocéntricos, sino por amor a Dios. Los religiosos de la época de Jesús, así como los del día de hoy, solían hacer “buenas obras“, como dar a los necesitados, pero lo hacían para recibir admiración, reconocimiento y fama por parte de otros. En lugar de dar a los necesitados, los usaban para comprarse adulación.

La verdadera virtud es aquella que se hace en respuesta a lo que Dios ha hecho, no para ganar algo. El Evangelio es lo único que nos libera para actuar de ésta manera. Si en Cristo yo ya he recibido todo, a pesar de merecer nada, ahora puedo dar a quien lo necesita, como yo he recibido cuando lo necesitaba todo.

Dar para recibir es egocéntrico, dar sin recibir es Cristo céntrico.


Los buenos actos de acuerdo a la ética bíblica no son sólo externos, sino que nacen de la adoración a Dios. Cuando un acto externo de generosidad nace del orgullo o idolatría, no es un acto de adoración a Dios, sino pecaminoso. Las buenas obras sólo pueden nacer del Evangelio en el corazón humano (Efesios 2:10).


¡Gracias por leer!

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