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Las Implicaciones del Evangelio

La palabra evangelio significa “buenas noticias”. En el antiguo mundo este término era usado en dos ocasiones: ante la victoria de una guerra y el nacimiento de un nuevo rey. El Evangelio de Jesús comienza desde su nacimiento: ¡Aquel que salvaría a su pueblo del pecado ha nacido!

El nacimiento de Jesús tiene implicaciones a todos los niveles humanos, desde lo público hasta lo privado. Y estos son los dos extremos erróneos que debemos evitar.

Por un lado, hay quienes tendemos a pensar que el cristianismo tiene influencia sólo a nivel personal: Dios y yo. Desde esta perspectiva hacemos un gran énfasis en la piedad personal. La lectura de la Biblia, la oración y la santidad personal son el resultado del evangelio.

Por otro lado, otras personas nos inclinamos a concluir que el cristianismo tiene influencias sólo a nivel social: Dios y una sociedad nueva. Entonces, los temas de conversación se tornan hacia las implicaciones sociales del evangelio. La justicia, los ministerios de misericordia, y las implicaciones económicas y políticas del evangelio adquieren gran relevancia en la fe cristiana.

¿Quién de los dos está en lo correcto? La respuesta es sí. El cristianismo transforma al individuo, la comunidad y el universo entero. Así de grandes son las implicaciones del nacimiento de Jesús.


¿Cuál es la tendencia de tu corazón? ¿Aplicas el evangelio sólo a lo individual o a lo comunitario? ¿Tienes temporadas en las cuales el cristianismo es algo muy personal, y otras en las que se vuelve algo social? Por eso somos iglesia. Nadie puede aprehender la verdad cristiana en su totalidad, pero la comunidad de fe, en conjunto, puede presentar una perspectiva más completa del Evangelio. Necesitamos a otros que, con la sana doctrina, nos recuerden que nuestra perspectiva está incompleta.


A Nivel Personal

18 El nacimiento de Jesús, el Cristo, fue así: Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo. 19 Como José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla a vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto.

20 Pero cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»

22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: 23 «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros»).

24 Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa. 25 Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, a quien le puso por nombre Jesús.

Mateo 1:18-25

El primer nivel de implicaciones que nos presenta el texto es el personal. La vida de un joven matrimonio sería afectado de manera compleja. José y María se encontraban comprometidos, aún no casados, pero cualquier tipo de infidelidad al compromiso ya era considerado adulterio.

Una pequeña joven en los primeros años de su segunda década, se encontraba embarazada de manera milagrosa. Como era de esperarse, su esposo, al no creerle, decide hacer lo justo de manera misericordiosa. Por un lado, él obra justamente al romper con la relación, lo cual era requisito, pero lo hace misericordiosamente al realizarlo sin escándalo, pues de ser así, María terminaría apedreada.

Pero gracias a la intervención divina, José toma a María como esposa. De no haber sido así, el linaje davídico, la profecía del nacimiento de Emanuel, y el nacimiento virginal no hubieran sido cumplidos. María hubiera sido apedreada, el niño no habría nacido y la salvación nunca se hubiera alcanzado. Dios usa a personas ordinarias, como tú y como yo, para obras extraordinarias como llevar a Jesús a otras personas.

Dios es soberano y todo ocurre bajo su control. Nuestra vida individual se ve afectada por su nacimiento. Regularmente sus planes no son los nuestros, pero en sus planes Él siempre cumple su propósito: la salvación de su pueblo del pecado.


Dios está en control de cada detalle de tu vida, aún los más imperceptibles a tu vista. Nada se le escapa, ni lo toma por sorpresa. Él sabe que pasará mañana, y no sólo lo conoce, sino que está bajo su control. Si en la cruz Él ha demostrado que somos más pecadores de lo que nos gustaría aceptar, lo mejor que nos pasa en la vida no es por nuestro mérito sino por su gracia. Si en la cruz Él ha mostrado somos más amados de lo que podemos llegar a desear, lo peor que nos pueda suceder no nace de su enojo, sino de su amor. 


A Nivel Social

Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Así que convocó de entre el pueblo a todos los jefes de los sacerdotes y maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

—En Belén de Judea —le respondieron—, porque esto es lo que ha escrito el profeta:

»“Pero tú, Belén, en la tierra de Judá,

    de ninguna manera eres la menor entre los principales de Judá;

porque de ti saldrá un príncipe

    que será el pastor de mi pueblo Israel.”

Mateo 2:3-6

Ante la noticia de los sabios, del nacimiento del Rey de los judíos, Herodes, un gobernador con antecedentes violentos, se turba. Heródes ve en Jesús una amenaza a su gobierno. Debido al carácter violento de Heródes y al posible cumplimiento de la profecía, toda la ciudad se conmueve con Él.

Jesús no es alguien que pasa desapercibido, o indiferente. Él provoca reacciones fuertes. Ante Él, hay quienes lo odian y otros lo aman. Algunos  ven su vida, muerte y resurrección como una amenaza, otros lo perciben como consuelo y esperanza.

Herodes por un lado lo percibe como un latente rival digno de ser asesinado. Pero para muchos, el nacimiento de Jesús puede significar el cumplimiento de la promesa de restauración. Lo cierto es que Cristo no puede ser ignorado: Él es tu Rey o es tu enemigo, pero nunca algo a término medio.


Las implicaciones del Evangelio en la ciudad no son ausentes. Una ciudad entera, desde el más pequeño hasta el más grande, fue turbada por el nacimiento del Rey. EL gobernador mismo no pudo pasar desapercibido el anuncio del nacimiento de un pequeño bebé. El cristianismo no sólo afecta la vida personal, sino que transforma y redime toda una ciudad, desde el menor hasta los rgentes. Y esto puede suceder de dos maneras: o se rinden ante Él, o inútilmente le declaran la guerra.


A Nivel Mundial

Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente.

—¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? —preguntaron—. Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo.

Luego Herodes llamó en secreto a los sabios y se enteró por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. Los envió a Belén y les dijo:

—Vayan e infórmense bien de ese niño y, tan pronto como lo encuentren, avísenme para que yo también vaya y lo adore.

Después de oír al rey, siguieron su camino, y sucedió que la estrella que habían visto levantarse iba delante de ellos hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella, se llenaron de alegría. 11 Cuando llegaron a la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le presentaron como regalos oro, incienso y mirra. 12 Entonces, advertidos en sueños de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Mateo 2:1-2;7-12

Por último, el Evangelio tiene implicaciones globales. Los sabios, probablemente de Arabia, eran grandes estudiosos regentes. Lo más probable es que halla sido toda una caravana de por lo menos 40 personas. Y más que una visita personal, era una representación política que venía a rendir honor al recién nacido Rey.

Este hecho, es un anuncio de la naturaleza e impacto del gobierno de Jesús. El reino de Dios no se limitaría a una nación, sino a toda la humanidad y universo. De la misma manera, su gobierno no es simplemente político, sino espiritual. Ellos venían, no sólo a dar obsequios reales, sino a adorar a éste Rey.

Dos milenios después, millones de personas repiten esta travesía espiritual, con el propósito de adorar al Rey que nación, vivió, murió y resucitó: Jesús.


Es imposible pasar por alto a Jesús. Alguien con implicaciones no sólo para el individuo, sino también para la ciudad y el mundo entero. Si lees esto por curiosidad, te invito a que no pases desapercibido a Jesús. Si ha logrado causar tal impacto en la historia de la humanidad, estoy seguro de que no es una perdida de tiempo conocer más de Él.


¡Gracias por leer!

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