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¿Quién es Jesús?

Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham

Mateo 1:1

Seguramente, la pregunta más decisiva que un ser humano pueda realizarse es “¿quién es Jesús? El destino eterno, la vida presente, las relaciones interpersonales y el ser en su totalidad dependen de esto. Esta no es una pregunta a la ligera, debe responderse de manera consiensuda.

Cuando investigamos sobre la identidad de una persona, vamos ir al las fuentes primarias. Si queremos saber quién es Jesús, debemos ir a los testigos oculares. Uno de ellos es Mateo. Éste era un hombre que solía trabajar para el gobierno romano en la cobranza de los impuestos. Un día conoció a Jesús personalmente, y tuvo la dicha de ser llamado a ser uno de sus discípulos.

Este discipulo, nos comparte la identidad de su maestro a través de un escrito, hoy conocido como el Evangelio según Mateo. Este comienza con su genealogía.

En el judaísmo la genealogía era de suma importancia. A través de ella una persona podía reclamar linaje, herencia, estatus social, e inclusive realeza. La genealogía de Jesús nos dice mucho acerca de su identidad.


Jesús es una de las personalidades más importantes de la historia de la humanidad. El tiempo en la cultura occidental se divide con su vida, millones de personas siguen sus enseñanzas. Él está relacionado con imperios, reinos, naciones, y todo tipo de instituciones de educación, salud, y beneficiencia. Sin duda alguna, Jesús es todo un personaje. Si alguien ha sido tan relevante, ¿no crees que valdría la pena saber más de Él?


Hijo de Abraham

Abraham fue el padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos; Judá, padre de Fares y de Zera, cuya madre fue Tamar; Fares, padre de Jezrón; Jezrón, padre de Aram; Aram, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón; Salmón, padre de Booz, cuya madre fue Rajab; Booz, padre de Obed, cuya madre fue Rut; Obed, padre de Isaí; e Isaí, padre del rey David.

Mateo 1:2-6

Abraham es el pilar fundamental de la identidad judía. Ser parte del pueblo escogido por Dios, es sinonimo de ser hijo de Abraham. La relación con Abraham es fundamental para identificarse como verdadero judío. Jesús es un verdadero judío.

Pero Cristo es más quen uno más de los hijos de Abraham, Él es la simiente prometida (Gálatas 3:16, Romanos 4:13, Génesis 17:7) a través de la cual todas la naciones serían bendecidas (Génesis 12:3).

Jesús es el verdadero descendiente de Abraham, a través del cuál se revela la salvación por la fe (Romanos 4:11). Esto no sólo es para los que son físicamente judíos, sino también para los que lo son espiritualmente a través de la creer (Romanos 2:294:9, 12, 16).

Jesús no es la ruptura de la fe judía, sino el cumplimiento de ésta. Él es la consumación de la promesa, la cual consistía en que Dios haría un pueblo para sí mismo a través de la fe.


La genealogía de Jesús es contraintuitiva por dos razones: incluye mujeres y toda clase de pecadores conocidos. La mención de Tamar, Rajab, Rut, Betsabé y María era perturbador para los lecotres de una cultura patrística, nacionalista y religiosa. No sólo se mencionaban mujeres, sino que también tres de ellas eran extranjeras. Además, así como la mayoría de los hombres mencionados, hay un registro escrito de algunos de los pecados más sobresalientes de ellos. Es claro que la familia de Jesús, como las nuestras, tenía sus propios escandalos, pero esto es muestra de lo que la gracia de Dios puede hacer en medio de pecadores: traer salvación.


Hijo de David

David fue el padre de Salomón, cuya madre había sido la esposa de Urías; Salomón, padre de Roboán; Roboán, padre de Abías; Abías, padre de Asá; Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorán; Jorán, padre de Uzías; Uzías, padre de Jotán; Jotán, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés; Manasés, padre de Amón; Amón, padre de Josías; y Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos en tiempos de la deportación a Babilonia.

Mateo 1:6-11

David es la representación de la “época dorada” de Israel como nación. Su reinado es el paradigma de shalom: prosperidad, bonanza y paz. Por esto, en medio del dominio romano, la esperanza de todo judío era la restauración del reino de David.

Muchas profecías fueron hechas acerca de la restauración del reino de Israel bajo un descendiente de David (Isaías 9:7, 16:5, 55:3). La esperanza de un rey salvador que liberara a la nación de Dios de la opresión, era pulsante en los corazones y mentes de cada judío.

En los versículos siguientes, Mateo agrupa ésta genealogía en tres grupos de 14. El nombre “David”, cómo todas las palabras en hebreo, tienen también un valor numérico: 14. Mateo está haciendo el énfasis, que el propietario de ésta genealogía es verdaderamente el hijo de David.

Jesús es el hijo de David, el verdadero Rey (1 Timoteo 6:15) salvador que ha traido un reino eterno (Salmo 145:13) para todos aquellos que se esfuerzan en confiar en Él (2 Pedro 1:11).


Todos buscamos shalom y todos tenemos esperanza. La verdadera pregunta es en dónde ponemos nuestro shalom y esperanza. Regularmente lo hacemos en la riqueza económica, social, académica o relacional. Pero te quiero proponer algo, ¿no sería lógico que la plenitud no puede venir de éstas cosas, puesto que si realmente fuimos creados por Dios y para Él? Nuestra plenitud sólo puede venir de Cristo.


El Cristo

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías fue el padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliaquín; Eliaquín, padre de Azor; Azor, padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquín; Aquín, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob; y Jacob fue padre de José, que fue el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

Mateo 1:12-16

Los judíos en le tiempo de Jesús, aunque tenían un territorio,  no eran una nación soberana. Israel se encontraba bajo el control politico-económico de Roma. Dado que su identidad se encontraba en ser el pueblo escogido por Dios (hijos de Abraham) y el recuerdo de una gran nación (Reino de David), esto era el gran conflico de los judíos.

Sin embargo, Mateo traza las generaciones de la deportación hasta Jesús, llamado el Cristo. La palabra cristo, o en hebreo mesías, significa ungido. A lo largo de la historia del pueblo judío, se solía ungir a personas que desarrollarían tareas públicas: sacerdotes (Éxodo 28:41) y reyes (1 Samuel 15:1).

Jesús es el ungido, designado por Dios para salvar a su pueblo de la opresión del pecado (Juan 8:36). Él es el Cristo esperado que liberaría a su nación de la esclavitud. Mientras muchos esperaban una liberación política, Jesús trae una mayor: la espiritual.


¿Cuál es el mayor problema de tu vida? Economía, salud o realciones destruídas. Un judío hubiera podido responder con “la política”. Pero, desde la perspectiva bíblica, el mayor problema de la vida de cualquiera persona no es ninguno de estos temas, sino el pecado. El mayor problema de un ser humano es que somos pecadores delante de un Dios justo y santo. Nuestro pecado no sólo daña nuestra vida diaria, sino que también nos separa de Aquel que es la vida misma. El Ungido no sólo debía ser un economista, doctor o terapeuta, y no sólo un gran político, sino un Salvador. Alguien que solucionara nuestro mayor problema. Jesús es el Cristo.


¡Gracias por leer!

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