El matrimonio no es fácil, dos pecadores 24 horas al día, 7 días de la semana, 365 días del año, “hasta que la muerte nos separe” es retador. En Cristo, la dinamica matrimonal requiere de un constante pensamiento sobre la gracia de Dios para mi persona, y las implicaciones en mi relación con mi esposa.

Quiero compartir contigo tres prácticas porque, aunque los principios son importantes, necesitamos acciones concretas y específicas a realizar. Estas son prácticas bíblicas porque, más allá de sabiduría basada en la experiencia, requerimos de la instrucción divina para experimentar relaciones de vida. Además son prácticas bíblicas diarias debido a que el matrimonio es más que un evento. El casamiento es el proceso de vivir día a día una relación de amor sacrificial hacia otro pecador. Por esto, necesitamos prácticas bíblicas todos los días. Finalmente estas prácticas bíblicas diarias son para la gloria de Dios. Nada de esto asegura que tus expectativas egoístas, plaseres desordenados, o intenciones convenencieras sean satisfechos. Pero sí ayudará a que tu matrimonio se trate menos de ti, y se trate más de Dios.

1. Biblia y oración

Jesús le respondió:

—Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”

Mateo 4:4

Leer la Biblia y orar son parte de la relación personal con Dios y la vida devocional individual, pero también constituyen un fundamento sólido en la relación matrimonial. Pareciera un paso obvio, pero siempre existe el peligro de obviar lo importante. En la relación matrimonial, así como en la relación con Dios, no existen atajos o salidas fáciles, pero si existen herramientas de vida como la lectura de las Escrituras y la oración comunitaria.

Leer la Biblia juntos requiere disciplina y constancia. Hay muchas cosas que compartimos en el matrimonio: comidas, cafés, peliculas, novelas, series y demás. ¿Por qué no compartir algo que es más valioso, transformador y dador de vida? Toma unos minutos al día y lee un pasaje de la escritura. No tiene que ser mucha Biblia en el día, pero si pueden ser muchos días en la Biblia. Tienes toda una vida junto a tu esposa(o), y toda una Biblia para leer juntos.

De la misma manera orar juntos es algo poderoso. Orar es encuentro con Dios y, por lo tanto, con la verdad de nuestros pecados y la gracia de su amor. Cuándo oramos nos encontramos sin excusas, máscaras o apariencias. No podemos pretender delante de Él. Y por lo tanto orar juntos, es desvestirnos de nuestras pretenciones y ser transparentes con Dios y con mi conyugue. Pero orar también involucra disfrutar de la aceptación y amor que cubre nuestra desnudez espiritual. No sólo somos transparentes, sino que somos amados al ser expuestos. No sólo no podemos pretender delante de Dios, sino que nisiquiera lo necesitamos. Somos amados, y podemos amar a la otra persona así.

2. Confesión de Pecados

Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.

Santiago 5:16

Dentro del matrimonio cristiano no sólo es posible reconocer nuestros errores, sino inclusive confesar nuestros pecados. Dentro del matrimonio siempre habrán ofensas y heridas. Somos pecadores, y aún en nuestros mejores días no estamos libres de pecar y lastimar a quien amamos. Pero más que disculparse por un error, en el matrimonio cristiano existe la confesión de pecados.

La confesión es reconocer que todo pecado es en primer lugar contra Dios, no contra mi conyugue. La mentira, aspereza e infidelidad es un pecado en primer lugar en contra de Dios. Claro que afecta al otro, pero en el orden correcto cuando miento a mi esposa, la trato con indiferencia o no cuido mi corazón, estoy ropiendo la ley de Dios.

Esto es más profundo y mejor. Es más profundo porque vamos a la raiz de las cosas. La mala hierva se arranca de raíz. Cuando confieso mi pecado a mi esposa y a Dios, estoy tocando el meollo del problema, no sólo los síntomas. Pero también es mejor porque, en lugar de colocarnos uno contra el otro, nos coloca uno junto al otro. Sólo disculparse por los errores simpre nos posiciona como el bueno y el malo. Pero si reconocemos nuestros errores contra Dios, nos da el lugar verdadero: los dos pecadores delante de un Dios lleno de verdad y gracia. No somos enemigos, sino dos pecadores salvados por gracia en la misma situación.

3. Expresión del amor sacrificial

Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella

Efesios 5:25

La naturaleza del amor es sacrificial. Más que un sentimiento remilgado, el amor es la búsqueda cruda, sin egoísmo y autentica del bienestar pleno de otra persona, a tal grado de renunciar a todo derecho y privilegio propio. La mayor expresión de amor en la historia se encuentra lejos de ser cursi, es brutalmente cruda: la cruz.

El matrimonio humano es un reflejo del pacto entre Dios y su Iglesia, y en el centro de éste pacto se encuentra una cruz. En el centro del amor matrimonial se deben de encontrar ecos de aquella cruz. El amor sacrificial, aunque es un llamado más enfático para el esposo, es la norma de la relación marital.

Aunque el amor sacrificial es un principio, la expresión de éste son palabras y actos específicos. Jesús expreso este amor a través del lenguaje verbal, de ahí la Escritura misma, y de actos sacrificiales, el mayor de ellos la cruz. Y por lo tanto, dentro de la relación marital, la expresión de actos sacrificiales debe realizarse en éstos dos planos: palabras y sacrificios.

Las palabras de amor sacrificial van más allá que la constante repetición de un “te amo”. El amor sacrificial se expresa en conversaciones edificantes y llenas de vida. Una práctica diaria entre esposos deben ser las pláticas recreativas y vivificantes de diversos temas y circusntancias. Frecuentemente debemos recordarnos el amor mutuo a través de frases románticas, pero diariamente debemos enbarcarnos en conversaciones vivificantes en el Evangelio.

 Los actos de amor sacrificial no son necesariamente espectaculares, sino pequeñas y cotidianas acciones en las cuales ofrendas tiempo, recursos y esfuerzo por amor a tu cónyugue. Todos los días se nos presentan pequeñas oportunidades de realizar actos de amor, que no haríamos por nuestra comodidad y confort. Aunque regalar flores, hacer una cena romántica y demás, son buenos actos, lavar los platos, hacer la cama,  y otras actividades cotidianas pueden ser expresiones diarias del pacto matrimonial.


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