Cosas a evitar

Antes de despedirse, Pablo le recuerda a Tito cosas que debe evitar: cuestiones, personas y soledad.

Como pastor, no sólo debes de buscar la sana doctrina y una vida santa, sino que también debes evitar una serie de comportamientos, actitudes y pensamientos equivocados.

Inclusive, después de el proceso bíblico de disciplina eclesiástica, debemos evitar a aquel que sin arrepentimiento causa división. Estamos llamados a que por amor a Dios, su iglesia y la persona en cuestión, lo expulsemos como reprensión.

Por último, Pablo nos recuerda que, en el ministerio, debemos evitar la soledad. Un pastor solo, tarde o temprano, se quema. Nos necesitamos.

Evita cuestiones

 Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho.

Tito 3:8

La discusión tiene su lugar en la vida Cristiana. Hay cosas esenciales que nos unen: la trinidad, el pecado, la gracia y la salvación por la fe. Pero también hay doctrinas, secundarias y terciarias, en las cuales podemos entablar una conversación honesta sobre nuestras diferencias.

En este pasaje, Pablo no está hablando aquí de este tipo de conversaciones. Él se refiere a cuestiones divisorias y sin importancia. Las discusiones en cuanto a la genealogía y la ley, eran por lo general discusiones fuera del Evangelio y un tipo de salvación por obras: mi linaje e interpretación de la ley son mi salvación.


Dentro de la teología cristiana hay cuestiones de primera importancia, y temas de segunda y tercera relevancia. La trinidad es de prioritaria, la liturgia es secundaria. Ambas son importantes y relevantes, pero no están en el mismo nivel. 

Existe un problema entre cristianos de tratar asuntos secundarios, terciarios y más allá como si se tratan de cuestiones primarias. Cuando considero que mi fe es mejor por mi liturgia, bautismo o escatología, y creo que soy superior,  mejor y un “verdadero” cristiano estoy tratando de salvarme por la ortodoxia en lugar de la gracia.


Evita personas

Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

Tito 3:9-10

La amonestación y expulsión de la iglesia, es decir la disciplina bíblica, es una práctica sana de la comunidad cristiana. La expulsión no es el primer paso, debe de haber una serie de exhortaciones (Mateo 18:15-17), para entonces proceder a remover a esta persona de la comunidad de fe.

Esto no se hace por odio, sino por amor. Por amor al nombre de Dios, el cuidado de la comunicad cristiana, y la esperanza de que la severa reprensión haga que aquel, que niega su pecado, recapacite, se arrepienta y crea.


Para el cristiano hay tres tipos de personas: creyentes, no creyentes, y falsos hermanos. Al primer grupo debemos amar y animar en la fe, al segundo debemos amar y compartir la fe, pero con el tercero debemos de evitarlos (1 Corintios 5:11).

En nuestra cultura esto es puede ser llamado odio, discriminación y bulling. Pero la realidad es que todos dividimos de alguna manera. Nadie acusa a una persona de discriminación por colocar una barda al rededor de su casa. No toda separación es mala. Hay divisiones que son sanas. La disciplina bíblica es una de ellas.


Evita la soledad

Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno. A Zenas intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte. Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto. Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. Amén.

Tito 3:12-15

Tito no está solo. Él pertenece a un equipo de pastores y líderes que ministran en varias iglesias de una región. Hay otros siervos como él que realizan la obra. Y así como Tito recibe indicaciones de Pablo, él también da indicaciones a otros. El pastor no debe estar solo.


El ministerio no está diseñado por Dios para que seamos llaneros solitarios. Dios ha colocado a otros ancianos y líderes a nuestro al rededor para fortalecernos, acompañarnos y ayudarnos. Tal vez no tengan la misma práctica bautismal, pero sí tienen el mismo Evangelio y Señor. No te apartes de aquellos que son medios de gracia de Dios para tu vida.