La Sana Doctrina

Tú, en cambio, predica lo que va de acuerdo con la sana doctrina.

Tito 2:1

La sana doctrina es la expresión de las verdades bíblicas que dan vida y traen sanidad. La enseñanza bíblica no es sólo un conjunto de verdades teoricas, sino verdades prácticas para la vida diaria. La sana doctrina no sólo se aprende, también se vive.

La sana doctrina no es un concepto subjetivo, como si cualquier enseñanza que te haga sentir bien se convirtiera en “sana doctrina”, por el hecho de “hacerte sentir vivo/mejor”.

La sana doctrina es un conjunto de verdades objetivas, expresadas en la Biblia, aplicables a la vida actual, no perecederas, sobre Dios, el hombre y la relación entre estos dos.


La expresión “sana doctrina” significa que la doctrina bíblica es medicinal. Trae vida   y sanidad al corazón. Es capaz de curar las heridas del pecado y las falsas doctrinas. Puede infundir vitalidad al cansado y caído. Transforma la muerte y enfermedad en vida y salud. La sana doctrina es la Palabra de Dios.


Los Ancianos

 A los ancianos, enséñales que sean moderados, respetables, sensatos, e íntegros en la fe, en el amor y en la constancia.

Tito 2:2

Pablo comienza a describir el comportamiento que nace de la sana doctrina. La lista descrita para los ancianos no es exclusiva para este grupo, sino extensiva para todos. El varón en Cristo debe tener un carácter y comportamiento moderado, respetable, sensato e integro.


La verdadera virtud nace del Evangelio. A diferencia del buen comportamiento externo de los fariseos, el Evangelio nos libera para ser realmente santos. 

Mientras que la obediencia fariseo es egoísta, la virtud cristiana está centrada en Dios. El fariseo obedece por conveniencia (temor u orgullo), pero el Cristiano obedece por adoración a Aquel que ha dado todo por él cuando no lo merecía.


Las Ancianas

A las ancianas, enséñales que sean reverentes en su conducta, y no calumniadoras ni adictas al mucho vino.

Tito 2:3

Creta era conocida por su libertinaje y abusos. Esto no era exclusivo de los varones, sino que las mujeres también participaban del mismo espíritu. Pero ahora la sana doctrina nos muestra cuánta gracia ha sido derramada en la cruz, y cómo ésta nos libera para vivir reverentes, no calumniadoras, ni bajo adicciones.


La obediencia en el Evangelio no es para ganarse el favor de Dios. No somos aceptados y bendecidos por Dios en base a nuestra obediencia. La obediencia en Cristo es el resultado de que, en Él, el favor de Dios ha sido ganado para nosotros. No obedecemos para ser amados, sino porque ya lo somos.


Las jóvenes

Deben enseñar lo bueno y aconsejar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a ser sensatas y puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sumisas a sus esposos, para que no se hable mal de la palabra de Dios.

Tito 2:4-5

Más que una enseñanza machista, la sana doctrina nos lleva a tener relaciones interpersonales llenas de amor sacrificial. Las mujeres adultas deben enseñar, en una sociedad que promovía la promiscuidad, la fidelidad Dios en el matrimonio.

La fidelidad en el matrimonio debe nacer de algo más grande que la pareja misma: Dios. En el Evangelio, el esposo y la esposa son libres para ser fieles sacrificialmente el uno al otro por amor a Dios y su Palabra. La fidelidad matrimonial es posible cuando ambos aman más a Dios que a sí mismos.

Esta enseñanza no limita a las mujeres a confinarse únicamente en la casa. Pero si implica un cuidado, supervisión y manejo responsable del hogar.


La enseñanza bíblica no es el machismo ni el feminismo, sino lo que se ha llamado complementarismo. Éste consiste en que, al igual que el ser trino de Dios, hombre y mujer son iguales en valor pero diferentes en rol. Así como el Padre, Hijo y Espíritu Santo son iguales en deidad, y a la vez cumplen con diferentes roles; él y ella son iguales en valía pero con diferentes responsabilidades.


Los jóvenes

A los jóvenes, exhórtalos a ser sensatos. Con tus buenas obras, dales tú mismo ejemplo en todo. Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad, y con un mensaje sano e intachable. Así se avergonzará cualquiera que se oponga, pues no podrá decir nada malo de nosotros.

Tito 2:6-8

La lista de enseñanza a cada uno de los grupos mencionados no es exhaustiva, sino circunstancial. La intención de Pablo, más que dar lineamientos generales, es responder a necesidades específicas de la vida en la congregación de Creta.

Por ejemplo, alguien podría decir que es injusto y machista que a los hombres sólo se les encargue un elemento general (sensatez), mientras que a las mujeres se les en listan labores domesticas específicas.

Esto no es así, los jóvenes también deben ser fieles a Dios en el matrimonio con amor sacrificial. Pero el problema de la insensatez en Creta era urgente, no el único pero si apremiante.

Pablo comanda a Tito a ser integro en su enseñanza teórica y práctica. No sólo debía dar una clase, sino ser un modelo de lo que significa ser un cristiano maduro.


Los líderes humanos no son perfectos, pero si deben de ser maduros en la fe: un ejemplo digno de lo que significa ser un pecador salvado por gracia. Por esto, no todos deben de hacerlo. Pero esto no significa que los que lo son, se puedan gloriar de su facultad. Eso sería muy inmaduro e, irónicamente, incompetente.


Los Esclavos

Enseña a los esclavos a someterse en todo a sus amos, a procurar agradarles y a no ser respondones. No deben robarles sino demostrar que son dignos de toda confianza, para que en todo hagan honor a la enseñanza de Dios nuestro Salvador.

Tito 2:9-10

El simple hecho de mencionar la palabra “esclavo” nos hace sentir incómodos, y hay buenas razones históricas para hacerlo. Pero en la Bibla, la esclavitud está muy lejos de la idea que tenemos en mente.

Cuando oímos ésta palabra,  pensamos en la esclavitud afroamericana, del caribe o en latinoamercia. La realidad es que la Esclavitud en la Biblia dista de ser semejante a éstas. Más bien se trataba de una condición socioeconómica más similar a un empleo, sistema de pago de adeudos y opción judicial.

De hecho, Pablo trae a mención el tema cada vez que habla de la vida en un hogar. Los esclavos venían a ser parte de los que habitan en la casa. Y es por esto que así como habla a los esposos y esposas, ancianos y ancianas, padres e hijos, también se refiere a los esclavos y amos.

Aquellos bajo autoridad deben de servir a Dios a través del trabajo directo a jefes humanos. En última instancia, nosotros somos esclavos y siervos (doulos) de un gran Amo: Dios mismo.


La motivación es importante. Si yo pretendo ser buen trabajador y servir a otros motivado por las personas fallaré en trabajar fielmente. Las personas fallan, se contradicen y cambian, no son una buena base para mi motivación de proveer un servicio. Pero si mi motor es el Evangelio, seré capaz de servir fielmente, aún cuando es difícil.


Continuará…