Si eres como yo, últimamente, has experimentado la frustración de ver la lluvia torrencial de memes, en cuanto al tema de las marchas, a favor y en contra del matrimonio igualitario.

Mi sentimiento viene de la constante mal representación de ambas posturas. Tanto los que están a favor, como aquellos en contra, solemos caer en la tentación de describir la postura opuesta de manera caricaturesca.

Representar la perspectiva contraria de esta forma, más que un aporte, es un detrimento a la comunicación. Cuándo hacemos esto bloqueamos la vías de diálogo, las perspectivas se empecinan, el razonamiento se entumece, la auto crítica desaparece y los likes se convierten en expresiones viscerales.

No estoy proponiendo una neutralidad, mucho menos una síntesis. Lo que anhelo es poder tener un diálogo respetuosos y razonable entre dos cosmovisiones que son irreconciliables.  No soy idealista. Sé la dificultad de esto. Pero cada vez me convenzo más que las respuestas y debates superficiales no dan resultado.

Lo más probable es que nunca estemos de acuerdo en quién tiene la razón, pero eso no significa que podamos ridiculizarnos mutuamente. Creo firmemente  que el ser humano tiene la capacidad de entender perspectivas contrarias, reconocer su forma de ver la vida, y cuestionar sus errores de una forma constructiva.

Esto es aplicable a muchas situaciones. Más dialogo, menos memes.