La guerra espiritual

Mucho se habla de la guerra espiritual, pero poco de manera bíblica. Pablo en el libro de Efesios nos muestra que como cristianos estamos en una guerra, tenemos un enemigo, contamos con una fortaleza y una armadura. Pablo nos muestra que nuestra guerra es contra el pecado.

La fuerza de Dios

10 Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza.11 Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. 12 Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes (gobernantes) de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regionescelestes.

13 Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes.

Efesios 6:10-13

El cristiano se encuentra en guerra en contra del pecado. Nuestra lucha no es contra seres humanos sino contra fuerzas espirituales que buscan nuestra caída. El enemigo no es solamente externo, también hay una naturaleza pecaminosa en nuestro interior que nos mueve a pecar.

Pero la fortaleza cristiana no es la propia, sino la de Dios. Nuestra fortaleza no está en nuestra voluntad, santidad o intensidad de la fe. La fuente de firmeza para el Cristiano está en el Señor. Por esto el mandato es revestirnos con la armadura de Dios.


Jesús nos salva del pecado. En el pasado Jesús nos ha salvado de la consecuencia eterna del pecado (Justificación). En el presente Él nos salva del poder del pecado (Santificación). Y en el futuro, nos liberará de la presencia del pecado (Glorificación). Él es nuestra fortaleza.

En nuestra santificación, el pecado no se supera a través de nuestra voluntad, sino en la cruz. Detrás de cada tentación se encuentra una mentira: si tan sólo tengo ______ seré feliz. Meditar en la cruz es ver todo lo que necesito a mi disposición: aceptación, amor, identidad, valor, alegría, perdón, poder, etc. Comparar la tentación con la cruz, es comparar el sabor de un pastel de lodo con uno de chocolate. Por esto el pecado se vence en la cruz.


La armadura de Dios

14 Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, 15 y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. 16 Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. 17 Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

Efesios 6:14-17

Pablo relaciona cada uno de los elementos de la armadura romana con elementos de la vida cristiana. Y esto no lo hace de manera azarosa. Existe una razón por la cual Pablo relaciona cada uno de los elementos:

El cinturón sostiene toda la armadura junta, así como la verdad sostiene toda nuestra vida en Cristo. La coraza protege la penetrable piel del soldad, así como la justicia de Cristo protege nuestra frágil justicia. El calzado daba agarre y firmeza, así como compartir el Evangelio da firmeza y certidumbre en la fe. El escudo protege, así como la confianza en Dios apaga la tentación. El casco protege lo más atacado, y la salvación y seguridad de la salvación son los objetivos más grandes de satanás. Por último, Pablo habla de la espada, la única arma del cristiano, la cual es la Palabra de Dios.


En el antiguo mundo existía la creencia que los dioses tenían armaduras que algunas veces los grandes héroes robaban par realizar proezas. Pablo toma este imaginario para ilustrar la vida en Cristo. Dios tiene una armadura de la cual se despoja para protegernos. 

Lo más interesante es que Jesús no tenía una armadura en la cruz. Él estaba totalmente desnudo y vulnerable en la cruz. Él se despoja de su cinturón, coraza, calzado, escudo, casco y espada para dárnosla. Su costado es traspasado para que el nuestro no lo sea. 


18 Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.

19 Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio, 20 por el cual soy embajador en cadenas. Oren para que lo proclame valerosamente, como debo hacerlo.

Efesios 6:10-20

En medio de toda esta guerra, Dios nos manda orar siempre, alertas y por otros cristianos. La oración es parte esencial de esta guerra. Orar es reconocer que yo no puedo en mí mismo. Necesitamos a Dios, su fuerza, su armadura, su intervención. Oremos constantemente, insistentes, por todos para vivir con valor la vida en Cristo.


Tener prioridades claras y correctas es importante. Pablo sabía y tenía esto. Su ruego no es por libertad de la prisión física en la que se encontraba. Sino liberación de las cadenas espirituales de temor. Él ruega que tenga tanta libertad en Cristo, su fuerza, su armadura, que en medio de una situación legal inconveniente Él pueda fortalecerse en el Señor, ajustar su cinturón, coraza, calzado, escudo, casco y espada. 


Continuará…