Día 4-6

Durante los segundos tres días de la creación, Dios llena los contenedores que creó: el firmamento con el sol, la luna, estrellas y aves, el mar con toda clase de animales marinos, y la tierra con animales terrestres y el hombre. Dios crea la vida.

Día 4: Dios crea el sol y la luna

Y dijo Dios: «¡Que haya luces en el firmamento
    que separen el día de la noche;
que sirvan como señales de las estaciones,
    de los días y de los años,
15 y que brillen en el firmamento
    para iluminar la tierra!»
Y sucedió así.

16 Dios hizo los dos grandes astros:

   el astro mayor para gobernar el día,
y el menor para gobernar la noche.
    También hizo las estrellas.
17 Dios colocó en el firmamento
    los astros para alumbrar la tierra.
18 Los hizo para gobernar el día y la noche,
    y para separar la luz de las tinieblas.
Y Dios consideró que esto era bueno.
19     Y vino la noche, y llegó la mañana:
    ése fue el cuarto día.

Génesis 1:14-19

El movimiento de la creación va del cielo a la tierra. Dios crea los contenedores: el día y la noche (día 1), el firmamento (día 2) y por último la tierra y el mar (día 3) en ese orden. Luego regresa al firmamento para llenarlo primero. Dios entonces crea los dos grandes astros para gobernar el firmamento: el sol y la luna.

Estos astros, junto con todas las estrellas, no sólo tienen una función práctica, como lo es iluminar y marcar estaciones y ciclos, también tienen un valor estético. Dios en éste día creo la belleza que es el universo. Cada noche estrellada, atardecer y amanecer está directamente relacionado con este día. Dios no sólo creó algo útil. Creó algo bello.


El cuarto patron en la creación, durante los primeros tres días es que Dios nombra: día y noche, cielo, tierra y mar. Existe una relación intrínseca entre nombrar y autoridad. Aquel que nombra es gobernante de aquello nombrado. Por eso Dios constantemente cambia el nombre de algunas personas. Él es autoridad sobre su creación: Él creo, Él nombró.


Día 5: Dios crea a los animales marinos y las aves
20 Y dijo Dios: «¡Que rebosen de seres vivientes las aguas,
y que vuelen las aves sobre la tierra
a lo largo del firmamento!»
21 Y creó Dios los grandes animales marinos,
y todos los seres vivientes
que se mueven y pululan en las aguas
y todas las aves,
según su especie.
Y Dios consideró que esto era bueno,
22 y los bendijo con estas palabras:
«Sean fructíferos y multiplíquense;
llenen las aguas de los mares.
¡Que las aves se multipliquen sobre la tierra!»
23 Y vino la noche, y llegó la mañana:
ése fue el quinto día.
Génesis 1:20-23
Los siguientes contenedores a llenar son el resto del firmamento y el mar. Estos son cubiertos de animales vivos de toda clase y tamaño. Desde la ballena azul hasta los pequeños peces del caribe. Desde la majestuosa águila hasta el delicado colibrí. Todo animal marino y aéreo es creado. Dios no simplemente crea, sino que bendice. Dios no sólo hace, sino que disfruta de su creación.

Muchos apuntan a la similitud de Génesis 1 con otros relatos de la creación de civilizaciones de medio oriente como una forma de desestimar la veracidad de la Biblia. Pero la similitud más que algo negativo, viene a ser algo positivo. Génesis 1 más que una copia es una respuesta. Mientras que en todos los relatos familiares al Génesis el sol, la luna y los animales marinos son dioses, oponentes, adversarios y compañeros de los dioses creadores, en la Biblia Dios es creador de todo, nada se le opone, y nada le ayuda. Dios es soberano.

Día 6: Dios crea a los animales terrestres y al hombre

24 Y dijo Dios: «¡Que produzca la tierra seres vivientes:
    animales domésticos, animales salvajes,
    y reptiles, según su especie!»
Y sucedió así.

25 Dios hizo los animales domésticos,

    los animales salvajes, y todos los reptiles,
    según su especie.
Y Dios consideró que esto era bueno,

Génesis 1:24-25

Por último, Dios llena el tercer contenedor: la tierra seca. En el sexto día, Dios crea todo animal. Desde aquellos que son por naturaleza domésticos, salvajes y reptiles. Pero ellos sólo fueron el preámbulo para el clímax de la creación.

De pronto el patrón de creación se rompe y se oye la voz de Dios hablando consigo mismo:

26     y dijo: «Hagamos al ser humano
    a nuestra imagen y semejanza.
Que tenga dominio sobre los peces del mar,
    y sobre las aves del cielo;
sobre los animales domésticos,
    sobre los animales salvajes,
y sobre todos los reptiles
    que se arrastran por el suelo.»
27 Y Dios creó al ser humano a su imagen;
    lo creó a imagen de Dios.
Hombre y mujer los creó,
28     y los bendijo con estas palabras:
«Sean fructíferos y multiplíquense;
    llenen la tierra y sométanla;
dominen a los peces del mar y a las aves del cielo,
    y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo.»
29 También les dijo: «Yo les doy de la tierra
    todas las plantas que producen semilla
y todos los árboles que dan fruto con semilla;
    todo esto les servirá de alimento.
30 Y doy la hierba verde como alimento
    a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo
    y a todos los seres vivientes
    que se arrastran por la tierra.»
Y así sucedió.

31 Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno.

Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el sexto día.

Génesis 1:26-31

A diferencia del resto de la creación, el ser humano fue creado a “imagen y semejanza” de Dios. Esta expresión significa, en primer lugar, que el ser humano fue creado para representar el gobierno de Dios sobre cada uno de los tres contenedores y toda la vida que hay en ellos. Dios creó al hombre para ser administrador de todo el universo.

Pero en un sentido más amplio, esta expresión implica que el hombre tiene atributos semejantes a los de Dios. Dios le dio al ser humano capacidades que no tiene el resto de la creación: intelecto, voluntad, emociones, moralidad, etc. Dios nos creó de esta manera para tener una relación más profunda.


Fuimos creados para tener una relación profunda con Dios. Mientras más se parezca a ti algo o alguien, más profunda será la relación. Mi relación es más profunda con una planta que con una piedra. Pero a su vez, la interacción crece al no ser un vegetal sino un animal. Y no hay comparación entre un perro y un ser humano. Dios nos creo similares a él para relacionarse con nosotros.


Día 7

1 Así quedaron terminados los cielos y la tierra,
    y todo lo que hay en ellos.
Al llegar el séptimo día, Dios descansó
    porque había terminado la obra que había emprendido.
Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó,
    porque en ese día descansó de toda su obra creadora.
Ésta es la historia de la creación
    de los cielos y la tierra.

Génesis 2:1-4

Después de crear todo, viene una gran noticia: Dios descansó. Una vez alguien me dijo que no podía creer en un Dios que necesitará descansar. Pero no todo descanso es necesario, hay descansos que son por placer.

Dios no descansó como si se hubiera agotado. Eso no sucede. Dios descansa de una manera más profunda. Dentro de los siete días de la creación, Dios toma un día entero para tomar placer de su obra. Él se detiene, descansa, y contempla la grandeza de lo que acaba de hacer, y dice: todo esto es bueno.


La creación, todo lo que existe, es un reflejo de la grandeza de Dios. Todo fue creado por Él de una manera muy buena. Cada detalle es intencional. Todo es útil, pero también es bello. Dios nos crea por su grandeza y su gracia, para su grandeza y su gracia. Dios es bueno.


Continuará…