13 »Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.

14 »U stedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.

Mateo  5:13-16

Jesús de gracia, a veces fantaseo con salir corriendo a Suiza con mi familia; vivir en una comunidad de chalets con otras familias “sanas”;  para desconectarme de todo el caos de mi cultura; comer sanamente; “disfrutar” de la vida cristiana; y esperar ahí tu regreso. Esto es una confesión de pecado, no una oración de petición.

Para empezar, sé que no podría pagar esta fantasía egoísta. Aún más importante, sé que no es el estilo de vida para el que nos redimiste. La iglesia te pertenece a ti, Jesús; ella es tu amada prometida. Y aún así, como con todo lo demás, frecuentemente llevamos a la iglesia a la fabrica de ídolos de nuestros corazones y la reconstruimos para que sea un club encarnado de nuestra propia satisfacción. Perdónanos Jesús. Perdóname.

Nos has llamado y comisionado a vivir como la “sal de la tierra”. No somos el ajo, el pimiento, o el azúcar; somos la sal. La sal preserva, detiene la descomposición. La sal sana y alivia – tiene una valor medicinal. La sal da sabor y aumenta los otros sabores. Y la sal sólo sirve cuando está fuera del salero. ¡Oh! Mi propia oración me condena.

Jesús, ¿cómo puede un creyente perder su salinidad? o para el caso, ¿cómo toda una iglesia pierde su visión y pasión? ¿qué está involucrado en la pérdida del sabor? Aún más importante, ¿cómo se ve una renovación?

Ven, Santo Espíritu, ven. Necesitamos que avives nuestros corazones. Sólo tu eres los suficientemente poderoso para salar lo insípido; para regresarnos a la sanidad en el Evangelio; para restaurar en nosotros el gozo de tu salvación; para reconectar al desconectado con el plan de Dios para nuestras comunidades, ciudades y naciones.

¿Cómo te alabamos, de tal manera que nuestro ruego sea de tu agrado? Antes de que pidamos conoces nuestra necesidad. Haces mucho más de lo que pedimos e imaginamos. Oramos con agradecimiento, en la gracia y poder que hay en el nombre de Jesús. Amén.


Original: Every day prayer de Scotty Smith (coración de Agosto 16). Traducción: Eduardo Escobar