Siempre doy gracias a mi Dios por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús. 1 Corintios 1:4

Todas las iglesias tienen dificultades, esta es una verdad. Pero hay iglesias que son más “fáciles” de amar y estar agradecidos que otras. Cuando los pastores vemos el panorama de las iglesias registradas en la Biblia deseamos pastorear una como la de Colosas o Filipos, Iglesias con problemas, pero lo mismo no sucede con la iglesia en Corinto.

La Iglesia de los Corintios es caracterizada por divisiones, inmoralidad sexual, abusos en la Cena del Señor y mal uso de los dones espirituales. Esta iglesia no sólo llevaba un estilo de vida congregacional que necesitaba de muchos ajustes, sino también era dura para aceptar la corrección y autoridad de personas como el mismo apóstol Pablo.

Sin embargo, Pablo nos da una gran lección: estar agradecido por la iglesia local, la gracia de Dios en ellos, y las riquezas divinas derramadas en la congregación.

1. Agradecido por las personas difíciles. Para sorpresa de todos, Pablo comienza un a carta difícil de escribir para una iglesia difícil con palabras de gratitud. Pablo está agradecido con Dios por las personas que conforman esta congregación. Obviamente, la gratitud del corazón de Pablo no se deriva del carácter incompleto de los miembros de Corintio, sino de la obra de Dios en estas personas. ¡Gracias a Dios por las personas difíciles como tú y como yo!

2. Agradecido por la gracia a las personas difíciles. Pablo expresa su gratitud a Dios por la gracia derramada en pecadores. La verdad es que ninguno de nosotros es fácil de amar. Somos tan difíciles de amar a causa de nuestro pecado que a Jesús le costó su vida misma. Los cristianos no somos personas fáciles por naturaleza, somos pecadores que hemos recibido gracia. ¡Gracias a Dios por su gracia derramada en personas difíciles como tú y como yo!

3. Agradecido por los dones en las personas difíciles. En el verso 7 del capítulo uno, Pablo reconoce que los dones que han recibido estas personas y agradece por ellos. En medio de un ambiente de vanagloria y uso egoísta de los dones de Dios, el apóstol agradece a Dios por ellos, porque con la corrección estos mismos serán las herramientas de Dios para santificación de su pueblo. ¡Gracias a Dios porque da dones aún a las personas difíciles como tú y como yo!


¡Gracias por leer!

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