Con todos los cambios culturales en cuanto al tema de la homosexualidad, debemos estar preparados para responder en el Evangelio a la posibilidad de que nuestros familiares (padres, hijos o hermanos) y amigos salgan del clóset. Por lo tanto aquí te dejo un pequeño manual de primeros auxilios prácticos para cristianos:

EVITA

1. Responder con amargura. El pecado es amargo a Dios porque el es Santo. Sin embargo, tristemente la amargura en el corazón de muchos cristianos no viene de la santidad de Dios sino de un sentido de superioridad. Creo que soy mejor persona porque no hago “esas cosas” y me indigno por una falsa justicia propia. La amargura del pecado que viene de la santidad de Dios debe llevarnos a actuar como Él: solucionar la situación con verdad y amor.

2. Responder con liviandad. El segundo error que podemos cometer es no darle la importancia adecuada a la situación. Ideas como “son otros tiempos” o “si te hace feliz” son frases ya hechas contrarias a Dios y promesas vacías. El pecado, sea el que sea, es grave y por lo tanto no podemos tomarlo con ligereza.

3. Soluciones superficiales. El tercer error es no ir al corazón del asunto. La homosexualidad no se trata sólo de un comportamiento, una forma de vestir o actitudes es algo más profundo. La solución no se encuentra en cambiar el comportamiento u ocultar la situación.

4. Impaciencia. Por último, padres pueden perder la paciencia al querer que su hijo cambie de un día a otro. Amigos se pueden impacientar al no encontrar la respuesta deseada al tocar el tema. Hermanos pueden cansarse al ver las derrotas de aquellos que aman y sufren por sus propias decisiones. Paciencia, Jesús es paciente con todo tipo de pecadores incluyendo al homosexual.

APLICA

1. Recuerda el Evangelio. Lo primero que debemos hacer es ir a lo más básico que conocemos. El Evangelio dice que todos los seres humanos nos hemos rebelado contra nuestro Creador. Por lo tanto todos merecemos lo peor, en esta vida y en la venidera. Pero también dice que podemos ser salvados de nuestra miserable condición a través de confiar que Jesús recibió mi castigo para que yo recibiera la recompensa por su vida perfecta. Esto te llevará a reconocer que la homosexualidad es pecado sin creer que eres superior, y a amar al homosexual sin comprometer la verdad de Dios.

2. Ora por tu familiar y amigo. Tú no puedes cambiar a nadie (inclusive ni a ti mismo), pero Dios si. Él es el experto en extreme makeovers. Dios hace de la nada todo, de un anciano una nación, de esclavos a conquistadores, de simples a sabios, de un pesebre a un Rey, de rebeldes a hijos, de pecadores a santos. Si alguien puede restaurar y transformar el corazón y la sexualidad de alguien, no eres tú, es Él.

3. Expresa tu desacuerdo. Es necesario decir la verdad a quién amas, aún cuando es incomoda. Hazlo con tacto: lugar, momento y palabras tienen que ser sazonadas con verdad y amor. No se trata de una discusión, se trata de expresar tu perspectiva basada en la verdad cristiana.

4. Expresa tu amor. Estar en desacuerdo con una persona no significa que no haya amor. Muchas veces se requiere un amor mayor cuando se trata de decir la verdad. Manifiesta con palabras y actitudes tu amor, cariño y aprecio por esa persona independientemente de sus decisiones. Sé el mejor amigo o familiar que esa persona pueda tener. Invitalo a tu casa. Salgan juntos. Escucha. No te alejes.

5. Expresa el Evangelio. Jesús vino a morir por pecadores para que a través de confiar en Él y no en una pareja, un placer o un genero seamos verdaderamente plenos, libres de las consecuencias destructivas de nuestras propias decisiones y experimentemos un amor superior al que pueda dar cualquier hombre y mujer. Comparte lo mejor que has conocido con aquellos que lo necesitan.


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