1. Preocupate más por un grano de fe que una tonelada de emoción.
  2. Si realmente crees en Jesús, es para toda la vida. La fe salvadora es un acto de toda la vida.
  3. La incredulidad destruirá lo mejor de nosotros. La fe salvará al peor de nosotros.
  4. Mi Salvador murió por mí mucho antes de que yo tuviera fe.
  5. A menudo nos olvidamos que él autor de nuestra fe debe ser el consumador de ella también.